Néstor Almendros

La poética de la cámara (Barcelona, 1930 – New York, 1992)

Hablar de Néstor Almendros, es hablar de la historia del cine de la segunda mitad del siglo XX, entender el cambio en la percepción de la imagen que desencadenó la Nouvelle Vague de Truffaut, Rohmer, Schroeder, Godart, Chabrol, Bassin… Pero sobre todo es el entendimiento del director de fotografía como un elemento que busca la autenticidad de la imagen, la naturalidad extrema de la misma,  un virtuosismo nacido de la simplicidad y la austeridad más extremas, casi monacales,  la constante búsqueda, respeto y entendimiento con sus directores, con quienes siempre se supo aliar, comprender y complementar.

A lo largo de los años he visto muchas películas de Almendros y no he sabido hasta  más tarde que eran obras suyas, que aquella luz tan especial, carente de adornos superfluos, mágica en su naturaleza, formaba parte de la filmografía de un director al que no conocí realmente hasta profundizar en Días de Cielo (1978), de Malick, película con la que ganó el Oscar a la mejor fotografía.

Nació en Barcelona, donde se formó cinematográficamente visitando cineclubs y escapando a por doquier donde podía ver las grandes películas de Hawks, Ford y compañía. Producciones que le permitían evadirse de la realidad política de su época. Pronto emigró a Cuba, donde se juntó con su padre, republicano expatriado, y allí empezó sus primeros pinitos en el mundo de la realización. Pasaría después por Roma y Nueva York, hasta  acabar en París, donde su carrera profesional cogería forma lentamente y de forma inesperada, ya que en un principio, creía estar destinado a la dirección.

Su primer largometraje,  La Coleccionista de Eric Rohmer (1967), rodada en su gran mayoría en exteriores naturales en la costa francesa, de una simplicidad, belleza y caracterización únicas, marcaría una larga y estrecha relación, enraizada en el mutuo entendimiento con el director. Relación que les acompañará durante el resto de sus vidas, hasta llegar al punto por el cual, en  los últimos largometrajes que realizaron juntos, Rohmer rara vez verificará un encuadre: sabía que la cámara estaba en buenas manos, que hablaban el mismo idioma, sin necesidad de expresarse verbalmente.

Desde mi punto de vista esta relación artística marca la carrera de Almendros. Rohmer el más simple, purista, refinado de su grupo, siempre obsesionado en eliminar lo superfluo, en enseñar lo esencial, tanto en el guión como en la imagen; un lento proceso para descubrir el alma de cada elemento. Su cine no se rodaba hasta encontrar la luz natural perfecta. Podía basar el set en múltiples ensayos a la espera de ese momento de luz que inspirase su acto, es decir, una experiencia más cercana al teatro, con el aliciente, de que la cámara tenía un reducido espacio de tiempo para comprender la escena, y allí, donde radica la magia, la magia de comprender y captar la luz de la mejor forma posible, de respetar un espacio reducido de tiempo que comprime el trabajo de todo un equipo, es  donde se encuentran Rohmer y Almendros; en el constante esfuerzo por reducir al mínimo equipos eléctricos, iluminaciones excesivas, eliminar lo superfluo, donde su visión artística se complementa de modo inusual, y cuyo principio guió la carrera posterior de este fotógrafo.

Hablar de cada una de sus películas sería aburrido y superfluo, auque para ello se puede leer su libro, Días de una cámara (1), donde analiza personalmente cada una de ellas, desde un punto de vista técnico, emocional y dotado de una franqueza inusual.

Director de fotografía de RohmerTruffaut, Schroeder y de Scorsese, entre otros, y gananador de un oscar con Malick, siempre mantuvo un equilibrio entre sus trabajos en Europa y Estados Unidos, donde únicamente aceptó aquello que le pareció interesante para su carrera. Almendros fue, sin duda, uno de los grandes directores de fotografía del S.XX,  especialmente de la adaptación al color, después de la edad de oro del blanco y negro, donde la iluminación era excesivamente necesaria. Un artista extremadamente sensible y creativo, que colocó el conocimiento técnico en un segundo plano, para centrarse en lo esencial. Probó siempre lo imposible, causándole problemas con el establishment arraigado en cada uno de los sets. Supo implantar una nueva forma de ver el cine, de comprender la imagen, de captar los destellos más escondidos, comprender la naturaleza de la luz, captar la belleza en lo más simple, y una vez comprendido eso, estudiar todos los medios para adaptar los mecanismos existentes a la visión más íntima, y finalmente entender que la obra es ante todo del director, el resto del equipo esta para hacer eso posible,  armonizar una idea que debe hacer sonar una única canción.

(1) En 1980 publicó en Francia su autobiografía (Un homme à la caméra), editada en castellano en 1982 (Días de una cámara).
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Emmanuel Lubezki

El Chivo Lubezki, como lo llaman quienes le conocen (y otros muchos que no), empezó a interesarse por la música en los postreros años setenta cuando formaba parte de una banda de rock conocida como Las Aves De Rapiña, si bien, pronto se decantó por el estudio de fotografía en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de México.

Los que han trabajado con él cuentan que lo que El Chivo hace es escuchar y asentir para luego salirse con la suya, que por lo general, es proponiendo algo mucho mejor de lo que originalmente estaba sugerido. (1)

Tras una larga cosecha de éxitos como director de fotografía, de la que forman parte títulos como Reality Bites (1994), Great Expectations (1998) o Ali (2001), destaca, sin duda, su último trabajo en The tree of life (2011) (película de la que pronto hablaremos en operaprima).

Empecemos por lo malo (o lo no tan bueno). Con la película de Terrence Malick lograba su quinta nominación al Oscar a la mejor fotografía, pero como en las cuatro nominaciones anteriores, La Princesita (1995), Sleepy Hollow (1999), El nuevo mundo (2005) y Children of Men (2006), El Chivo regresaba a su casa con la manos vacías. Si bien, la academia parece no haberle tratado tan bien como se merece, lo bueno es que son muchos los premios y reconocimientos que ha recibido a lo largo y ancho del planeta: en su tierra natal recibía el premio Ariel tres años consecutivos por Como agua para chocolate (1992), Miroslava (1993) y Ámbar (1994). La primera de ellas también sería premiada en el Tokio International Film Festival, y la segunda se llevaría el Premio Coral en Cuba. Cuentan también en su haber un BSFC (Boston Society of Film Critics) por Sleepy Hollows (1999) y un BAFTA por Children of Men (2006).

Para nosotros Emmanuel Lubezki es uno de los mejores, o por que no decirlo, el mejor director de fotografía digital de nuestros tiempos. Dejando a un lado nuestra incondicionalidad por Mallick, y la discreta opinión que podamos tener de las demás películas en las que ha trabajado, en todas y cada una de ellas destaca sobremanera su estilo visual, su piel, y la manera en la que es capaz de transmitir un estado de ánimo a través de la fotografía.

Como director de fotografía:

2011  THE TREE OF LIFE  Terrence MALICK

2006  CHILDREN OF MEN  Alfonso CUARÓN

2005  THE NEW WORLD  Terrence MALICK

2004  LEMONY SNICKET’S  Brad SILBERLING

2004  EL ASESINATO DE RICHARD NIXON  Niels MUELLER

2003  THE CAT IN THE HAT  Bo WELCH

2001  ALI  Michael MANN

2001  Y TU MAMÁ TAMBIÉN  Alfonso CUARÓN

2000  COSAS QUE PUEDES DECIR SOLO CON LA MIRADA  Rodrigo G. BARCHA

1999  SLEEPY HOLLOW  Tim BURTON

1998  ¿CONOCES A JOE BLACK?  Martin BREST

1998  GRANDES ESPERANZAS  Alfonso CUARÓN

1996  LA JAULA DE LAS LOCAS  Mike NICHOLS

1995  UN PASEO POR LAS NUVES  Alfonso ARÁU

1995  LA PRINCESITA  Alfonso CUARÓN

1994  ÁMBAR  Luís ESTRADA

1994  REALITY BITES  Ben STILLER

1993  THE HARVEST  David MARCONI

1993  TWENTY BUCKS  Keva ROSENFELD

1993  MIROSLAVA  Alejandro PELAYO

1992  COMO AGUA PARA CHOCOLATE  Alfonso ARÁU

1991  SOLO CON TU PAREJA  Alfonso CUARÓN

1991  BANDIDOS  Luís ESTRADA

1990  LA MUCHACHA  Dorotea GUERRA

1988  LOS BUZOS DIAMANTISTAS  Marcela COUTURIER

1985  SERÁ POR ESO QUE LA QUIERO TANTO  Carlos MARCOVIK

(1)  www.mexico.cnn.mx / Opinión: Emmanuel Lubezki y el arte de ejercer la sutil rebeldía por Juan Cortés Rulfo / 25 de febrero de 2012 / consultado 1 de mayo de 2012.

Saul Bass

Saul Bass no es director, ni actor, ni ha realizado la banda sonora de ninguna película, sin embargo, su talento como diseñador gráfico ha marcado un antes y un después en la forma de entender los títulos de crédito. Fue alumno de Gyorgy Kepes, (colega de Lázlo Moholy-Nagy) quien le introdujo a la Bauhaus y al constructivismo ruso en la Artes League en New York, aunque poco tiempo permaneció en la gran manzana ya que no dudó en emigrar a Los Ángeles (1946) para desarrollarse creativamente.

En 1950 abría su estudio de publicidad, Saul Bass & Associates Inc, y cuatro años más tarde recibía el encargo de Otto Preminguer para el diseño del póster de la película Carmen Jones. Ni que decir tiene lo que le debió impesionar para que le pidiera también el diseño de los títulos de crédito.

Bass descubrió que los créditos no solían guardar ninguna relación con el posterior desarrollo de la película, por lo que se perdían entre dos y tres minutos de metraje para el desarrolo de la historia. Desde entonces los títulos se convirtieron en una pequeña narración, abstracta o concreta, que intentaba metaforizar la historia a la que te estaban introduciendo. Los créditos comenzaron a integrarse con la ficción y a expresarla mediante un juego gráfico. O como en palabras del propio Bass: “los títulos de crédito deben simbolizar y sintetizar la película entera en muy pocos minutos”.

A pesar de haber trabajado con Billy Wilder en La tentación vive arriba (1955), no fue hasta el siguiente proyecto de Preminguer durante el mismo año, El hombre del brazo de oro, donde Saul Bass se consagró como un maestro del diseño de títulos de películas. También colaboró con Alfred Hitchcock, y la rumorología cuenta que él fue el responsable del story board de la escena de la ducha en Psicosis (1960), algo que Hitchcock nunca reconoció.

Abajo encontraréis casi toda su filmografía y casi todos los enlaces a su obra.

Filmografía:

1954  CARME JONES  Otto PREMINGUER  +

1955   LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA  Billy WILDER  +

1955  LA PODADORA  Robert ALDRICH  +

1955  EL HOMBRE DEL BRAZO DE ORO  Otto PREMINGER  +

1956  ATAQUE!  Robert ALDRICH  +

1956  LA VUELTA AL MUNDO EN 80 DÍAS  Michael ANDERSON  +

1956  TRAPECIO  Carol REED  +

1957  SANTA JUANA Otto PREMINGER  +

1957  EL ORGULLO Y LA PASIÓN  Stanley KRAMER  +

1957  DONDE LA CIUDAD TERMINA  Martin RITT 

1958  BUENOS DÍAS, TRISTEZA  Otto PREMINGER

1958  VÉRTIGO  Alfred HITCHCOCK  +

1958  COWBOY  Delmer DAVES  +

1958  HORIZONTES DE GRANDEZA  William WYLER

1959  CON LA MUERTE EN LOS TALONES  Alfred HITCHCOCK  +

1959  ANATOMÍA DE UN ASESINATO  Otto PREMINGER  +

1959  ESPARTACO  Stanley KUBRICK  +

1960  OCEAN’S ELEVEN  Lewis MILESTONE  +

1960  THE FACTS OF LIVE  Melvin FRANK  +

1960  PSICOSIS  Alfred HITCHCOCK  +

1960  ÉXODO  Otto PREMINGER  +

1961  WEST SIDE STORY  Jerome ROBINS  +

1961  ALGO SALVAJE  Jack GARFEIN  +

1962  LA GATA NEGRA  Edward DMYTRYK  +

1962  TEMPESTAD SOBRE WASHINGTON  Otto PREMINGER 

1963  EL MUNDO ESTÁ LOCO, LOCO, LOCO  Stanley KRAMER  +

1963  LOS VENCEDORES  Carl FOREMAN  +

1964  EL CARDENAL  Otto PREMINGER  +

1965  PRIMERA VICTORIA  Otto PREMINGER

1965  EL REPARTO DE BUNNY LAKE  Otto PREMINGER  +

1966  GRAND PRIX  John FRANKENHEIMER  +

1966  SECONDS  John FRANKENHEIMER  +

1966  BROMAS CON MI MUJER…NO  Norman PANAMA  +

1971  EXTRAÑA AMISTAD  Otto PREMINGER  +

1974  PHASE IV  Saul  BASS 

1975  DESAFÍO AL MUNDO  Otto PREMINGER

1976  ÉRASE UNA VEZ HOLLYWWOD II Gene KELLY  +

1979  EL FACTOR HUMANO  Otto PREMINGER  +

1987  AL FILO DE LA NOTICIA  James L. BROOKS

1988  BIG  Penny MARSHALL

1989  LA GUERRA DE LOS ROSE  Danny DE VITO

1990  UNO DE LOS NUESTROS  Martin SCORSESE  +

1991  DOC HOLLYWOOD  Michael CATON-JONES

1992  EL CABO DEL MIEDO  Martin SCORSESE  +

1993  LA EDAD DE LA INOCENCIA  Martin SCORSESE  +

1995  CASINO  Martin SCORSESE

1995  SEMILLAS DE RENCOR  John SINGLETON