Mis películas favoritas – Rosebud

1931  CITY LIGHTS  C. CHAPLIN

1963  LE MEPRIS  J.L. GODARD

1958  VERTIGO  A. HITCHCOCK

1962  EL HOMBRE QUE MATO A LIBERTY VALANCE  J. FORD

1975  DERSU UZALA  A. KUROSAWA

1973  AMARCORD  F. FELLINI

1971  THE LAST PICTURE SHOW  P. BOGDANOVICH

1968  2001: A SPACE ODYSSEY  S. KUBRICK

1973  SECRETOS DE UN MATRIMONIO  I. BERGMAN

1972  EL PADRINO  F.F. COPPOLA

Los mejores documentales de 2012

01 THE AMERICAN SCREAM Michael STEPHENSON

02 BROOKLYN CASTLE Katie DELLAMAGGIORE

03 THE CENTRAL PARK FIVE Ken BURNS & Sarah BURNS

04 EL VELADOR Natalia ALMADA

05 FAKE IT SO REAL Robert GREENE

06 HEAD GAMES Steve JAMES

07 HOW TO SURVIVE A PLAGE David FRANCE

08 INTO THE ABBYS Werner HERZOG

09 JIRO DREAMS OF SUSHI David GELB

10 WEST MEMPHIS THREE Peter JACKSON

The best films of 2012 – Roger Ebert

01  ARGO  Ben AFFLECK

02  LA VIDA DE PI  Ang LEE

03  LINCOLN  Steven SPIELBERG

04  SIN TREGUA  David AYER

05  EL FRAUDE  Nicholas JARECKI

06  EL VUELO  Robert ZEMECKIS

07  LAS SESIONES  Ben LEWIN

08  BESTIAS DEL SUR SALVAJE  Benh ZEITLIN

09  OSLO, 31. AUGUST  Joachim TRIER

10  A SIMPLE LIFE  Ann HUI

http://blogs.suntimes.com/ebert/2012/12/eberts_top_movies_of_2012.html

El hombre que mató a Liberty Valance

En 1962, el mismo año en que Decca rechazaba contratar a cuatro chicos de Liverpool tras una audición, al otro lado del Atlántico se estrenaba El hombre que mató a Liberty Valance, o mejor dicho,  la mejor película de John Ford (para muchos junto a Centauros del desierto (1954)) y por consiguiente, una de las mejores películas de la historia del cine.

Como toda obra maestra, El hombre que mató a Liberty Valance, marcará un hito. Es el último western (1) (2), y con él se cerrará uno de los ciclos más gloriosos que se han producido en Hollywood. Como dice Peter Bogdanovich en su biografía de John Ford: “esta película marcará el final del cine tal y como nosotros lo conicmos”. Y quizá tenga razón. Y que donde convive el final de lo viejo, John Wayne, y el principio de lo nuevo, James Stewart,  de paso, a través del maduro prisma de Ford, a lo que conocemos como el cine moderno.

Sin duda nos encontramos ante una película de extremada madurez, íntima y personal,  donde Ford vuelca sus ideales de libertad y democracia, que por su ausencia (mal entendida) tanto había sido criticado por muchos intelectuales, siendo tachado incluso de fascista (por extensión, acusaciones que también recibió John Wayne, y que parece que aun no se han olvidado, entre otras cosas, por su su contribución al Mcartismo). Esta introspección se respira en todo el metraje, lejos de ser rodada en Monument Valey, carece prácticamente de exteriores, y se desarrolla, en gran parte, en una cocina en la que convergen lo nuevo con lo viejo. El ferrocarril desplaza a las diligencias, los vaqueros a caballo y a los indios.

El hombre que mató a Liberty Valance todo lo muestra, no hay segundas lecturas sujetas a interpretaciones. Sin embargo, la riqueza de los personajes es tal, y están tan maravillosamente interpretados, que la cantidad de información que recibe el espectador es extraordinariamente elevada. Ya no interesa la épica, la colonización ha terminado, después del oeste solo queda el pacífico. Ahora, lo que realmente importa es la transición,  mirar hacia adentro para poder asentar los cimientos de una nación: el nacimiento de la democracia. Para ello Ford utilizará a Ramson Stoddard (James Steward), un joven idealista, aventurero, recién licenciado en derecho que viajará al oeste, no con una pistola, sino con un libro de leyes. Allí se encontrará en un territorio donde las disputas se zanjan a tiros. Por un lado, Tom Doniphon (John Wayne), que se bajará del caballo para mostrarnos un extenso abanico de matices interpretativos, en el que probablemente sea su mejor papel. Con un gran sentido de la justicia, se mueve por el amor que siente hacia Vera Miles. Enamorada de Tom hasta la llegada de Ramson. La chica del pueblo se tendrá que decir entre la seguridad de la fuerza o la seguridad de la palabra. En contraposición a Tom Doniphon está el violento Liberty Balance (Lee Marvin), representando al gran forajido capaz de infligir terror a todos los habitantes de un pueblo. Las cartas ya están echadas. Su disposición compleja. Tom Doniphon y Liberty Balance son las dos caras de una misma moneda, la del salvaje oeste, donde están únicamente separados por el sentido de la justicia. en contraposición a éstos, Ramson Stoddard, el hombre que llegó al oeste con un libro y terminó con el western. Su punto de unión, Vera Miles.

El film cuenta con uno de los mejores repartos de la historia. Empezando por tres actores secundarios clave, como son el eterno Woody Strode, el habitual de Ford, Andy Devine y el casi inexpresivo Lee Van Cleef. Edmond O’Brien como ese periodista borracho, obsesionado con encumbrar las historias que suceden en el pueblo. Sabio e inteligente cuando está sobrio, resulta ser un personaje muy entrañable (3).

Ford utilizará únicamente dos elementos narrativos, un cactus y una tumba, para desplegar esta gran historia: Ransom Stoddard, un senador de los Estados Unidos, vuelve al pueblo de Shinbone, donde empezó su carrera, para asistir al entierro de su viejo amigo, Tom Doniphon. Su presencia despierta la curiosidad de un periodista local, que le   interroga al respecto. De esta forma, obtiene de él la verdadera historia del hombre que mató al famoso bandido Liberty Valance (4).

Ya nadie recuerda a Tom en el pueblo, ni a Liberty Valance, sin embargo todos reconocen al prominente senador. Y es que  lo que consiguió Ramsom con su llegada a Shinbone es que el pueblo se descubra como elector y que tome consciencia de la nación que se está formando.

No obstante, Ford le jugará una mala pasada al futuro senador. Aunque valiente, con otros códigos, se verá obligado a dejar el libro y coger la pistola. Quien termina con Liberty Valance, no es la ley, sino la fuerza. ¿Nos querrá decir Ford que la ley si no está respaldada por la fuerza de poco servirá para formar una sociedad libre? Me temo que sí. La formación de una Nación se debe a la fuerza.

(1) imperdible puesta en contexto: http://wp.me/p1o8S2-n2

(2) No literalmente, ya que se producirán más westerns posteriormente, incluso del propio Ford, sin embargo, algo ha cambiado, no en la manera de producirlos, sino en la mente del pueblo americano.

(3) http://cinetrivia.com/criticas.php?idc=2785&critica=31763&autor=Ches

(4) http://www.paramountchannel.es/2012/08/28/el-hombre-que-mato-a-liberty-valance/

Mis películas favoritas por Juan Miguel Lamet

Estas fueron las 25 películas favoritas elegidas por J. M. Lamet por orden cronológico.

1923  UNA MUJER DE PARIS  Charles CHAPLIN

1925  LA QUIMERA DEL ORO  Charles CHAPLIN

1934  HOMBRES DE ARÁN  Robert J. FLAHERTY

1936  MARGARITA GAUTIER  George CUKOR

1938  LA FIERA DE MI NIÑA  Howard HAWKS

1942  CASABLANCA  Michael CURTIS

1942  EL CUARTO MANDAMIENTO  Orson WELLES

1944  LAURA  Otto PREMINGER

1944  IVAN EL TERRIBLE  Sergei M. EISENSTEIN

1945  ROMA, CIUDAD ABIERTA  Roberto ROSSELLINI

1946  PASIÓN DE LOS FUERTES  John FORD

1948  LADRÓN DE BICICLETAS  Vittorio DE SICA

1949  EL TERCER HOMBRE  Carol REED

1950  EL RIO  Jean RENOIR

1952  CANTANDO BAJO LA LLUVIA  Stanley DONEY y Gene KELLY

1952  EL HOMBRE TRANQUILO  John FORD

1954  LA PALABRA  Carl Theodor DREYER

1958  VERTIGO (DE ENTRE LOS MUEROS)  Alfred HITCHCOCK

1960  LA AVENTURA  Michelangelo ANTONIONI

1962  EL ÁNGEL EXTERMINADOR  Luís BUÑUEL

1962  MATAR UN RUISEÑOR  Robert MULLIGAN

1976  LA MARQUESA DE O  Éric ROHMER

1977  ANNIE HALL  Woody ALLEN

1977  LOS DUELISTAS  Ridley SCOTT

1985  RAN  Akira KUROSAWA

The Last Picture Show

Pocas películas me han producido esa indescriptible sensación que consiste en extraer del pasado sentimientos que pertenecen al olvido. Todos recordamos nuestro primer amor, pero se nos hace casi imposible abrigarnos con sus emociones. En palabras de Carlos Boyero, The last picture show (1971) es una obra maestra de los sentimientos, la traición, la decadencia y la perdida. Y no le falta razón. Pero lo que engrandece aun más a esta maravillosa película, es sin duda la forma de describir el paso de la adolescencia a la madurez y como, con la complicidad del espectador y sin hacer ninguna referencia explícita, ambos sabemos que no se trata de un cambio, sino de una pérdida.

Tras dos intentos de dispar transcendencia, primero con Target (1967), con Boris Karloff y bien recibida por la crítica, y después con la horrorosa Viaje al planeta de las mujeres prehistóricas (1968), Peter Bogdanovich daba un salto demoledor. Con dos largos y con 31 años a sus espaldas, Bogdanovich decidía adaptar la novela homónima de Larry McMurty. Para ello contaba con el gigante director de fotografía Robert Surtees (nominado al Oscar), que por casualidad, o no, al mismo tiempo en que trabaja para The last picture show, también lo hacía para Robert Mulligan, en su excelentísima Verano del 42 (1971). Aunque desde otro ángulo, ambas películas desarrollan el mismo tema: el paso de la adolescencia a la madurez (otra gran película que tampoco suele dejar indiferente al espectador). Robert Surtees cuenta en su haber con más de un título imperecedero como: Quo vadis (1952), Mogambo (1953), Ben-Hur (1959), El Graduado (1967) y muchos más.

La película se desarrolla a principios de 1951 durante la guerra de Korea y la expansión de la televisión. Quizá por ello Bogdanovich decidió rodar en blanco y negro (más de 15 años después de que en Hollywood cayera en desuso), si bien, se comenta que fue Orson Welles quien se lo sugirió. Y con razón podía, Magnificent Ambersons (1942) también habla de los cambios en la forma de vida, aunque en este caso acerca de la decadencia de la aristocracia y la veloz aparición del progreso.

Timothy Bottoms, en su primer papel, interpreta a Sonny Crawford, un joven muchacho atrapado en Anarene, pueblo estéril donde las frustradas vidas de sus habitantes tratan de encontrar consuelo entre la única sala de cine, el alcohol, el billar y la televisión. (Como decía Oscar Ladoire en Opera prima (1980), y película al que le debe el nombre este blog: “es una cuestión de polvo”). Vidas encerradas bajo el polvo y el viento, recordando tiempos pretéritos donde aun cabía la esperanza de vivir algún sueño ahora perdido. A Sonny lo acompaña su mejor amigo (Jeff Bridges) y Billy, un joven con retraso al que les une un vínculo especial, y no es para menos, ya que está interpretado por Sam Bottoms, hermano de Timothy en la vida real.

Aquí aparecen las discrepancias, ya que en mi opinión Cybill Shepherd se encuentra en un momento estelar, quizá no es su mejor papel, no lo discuto, pero su función, que consiste en despertar el deseo de cualquier hombre, sin duda, la cumple con creces. Tanto es así, que tras la película, Bogdanovich acabaría perdidamente enamorado de ella, llevándola al altar poco tiempo después. Y es que cuesta olvidarse de Cybill sacando  la cabeza del agua en la fiesta de la piscina.

La vieja generación esta compuesta por Ben Johnson, interpretando a un ex-cowboy Sam “The Lion”, por Ellen Burstyn en el papel de solitaria, alcoholica y mujer del hombre rico del pueblo, y por Cloris Leachman, como mujer del homosexual entrenador del instituto. Estas geniales interpretaciones tuvieron su recompensa, y fueron las tres nominadas a al Oscar a mejor actor secundario. Tanto Ben Johnson y Cloris Leachman se llevarían la estatuilla a casa. Nominaciones que estuvieron acompañas por la de mejor película, mejor actor secundario  (Jeff Bridges), mejor director y mejor director de fotografía para Robert Surtees.

Dijo Juan Miguel Lamet en ese añorado programa dirigido por Garci ¡Que grande es el cine!, que si tuviera que mandar una película al espacio como representación de la vida para dejar una huella eterna de nuestra existencia, enviaría El rio (1951) de Jean Renoir. Ahora ya podéis contestar a la pregunta: ¿Sabéis cual enviaría?